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Desafíos en la industria 4.0 – Virtualizar chile

Los avances científicos y despliegues tecnológicos derivados de la Industria 4.0 (I4.0) no son un cuento de ficción. La inteligencia artificial (IA) y la automatización están modificando la mayor parte de los procesos productivos de las distintas ramas de la industria, impactando profundamente sistemas económicos, las relaciones entre países, las políticas públicas, estructuras sociales e, incluso, nuestra forma de entender y estar en el mundo.

Sin embargo, la cuarta revolución, como la llama Klaus Schwab, se da en medio de claroscuros. Su lado luminoso es la incorporación de nuevas tecnologías al contexto laboral, el aumento de la productividad, la ampliación de mercados, el dinamismo de la innovación, el surgimiento de nuevos perfiles profesionales y, entre otras cosas más, la satisfacción de demandas de los consumidores.

La parte sombría, como señala Yuval Harari en su último libro, surge ante el hecho de que “no tenemos idea alguna de cómo será el mercado laboral en 2050. […] dentro de apenas una o dos décadas miles de millones de personas se volverán innecesarias desde el punto de vista económico”.

Ligado al desafío del empleo y su organización, la I4.0 nos enfrenta en el corto plazo a la emergencia de la que Harari denomina clase inútil, es decir, esa parte de la población que, siendo aún joven y productiva, será relegada del mercado laboral por no contar con las competencias técnicas y profesionales requeridas. Si tal escenario llegara a darse, tendríamos que pensar en qué pasará con el acceso a derechos sociales básicos, como el empleo, la salud, la vivienda o, incluso, el acceso a la cultura.

Un desafío distinto con alcances y efectos todavía no calculados es el de cómo construir y sostener lazos de confianza y solidaridad en el marco de relaciones que estarán mediadas por algoritmos que prescindirán de nosotros, poniendo a prueba al marco legal y los acuerdos éticos referentes a la propiedad y confidencialidad de los datos que circulan en la red. 

No cabe duda de que la I4.0 es el preludio de una nueva etapa del progreso. Sin embargo, debemos tener clara la función de la tecnología en la industria y los negocios: ser un medio, entre otros, para asegurar y mantener la dignidad, derechos, bienestar y felicidad en cualquier sociedad.

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